II Guerra Mundial: Insurrección de los “Cuatro Días de Nápoles”

—Milicianos, civiles armados y desertores del Ejército Italiano todavía con sus uniformes se unen a la “Insurrección de los Cuatro Días de Nápoles”.

Italia tras firmar el Armisticio el 8 de Septiembre de 1943, fue inmediatamente invadida por el Tercer Reich mientras todo el Ejército Real Italiano era desarticulado. Al dia siguiente, el 9, los Aliados desembarcaron en Salerno y Tarento, iniciando de ese modo la conquista de Italia. Después de una cruenta batalla que duró días, los alemanes se retiraron tácticamente de Salerno. Si aquella primera experiencia había sido dura, la siguiente zona, comprendida en torno al puerto y a la demarcación de Nápoles sería peor, tanto para los Aliados como para los civiles que se rebelarían en la llamada Insurrección Napolitana.

Antecedentes

Desde el mismo día del Armisticio los alemanes habían ocupado Nápoles sin encontrar apenas resistencia porque las guarniciones del Ejército Italiano se rindieron sin disparar o desertaron tras deshacerse de sus uniformes y ocultarse entre la población civil. Únicamente se defendieron los soldados de una fortaleza llamada Castel de’ll Ovo y del Palacio de la Telefónica que rápidamente fueron reducidos sin problemas. Al mando de la ciudad quedó el comandante Walter Schöll, un hombre dispuesto a aplicar las medidas más drásticas con tal de que los ciudadanos permaneciesen tranquilos sin molestar en retaguardia. El 12 de Septiembre él mismo cursó una directiva que decía: “Quienquiera que actúe abierta o engañosamente contra las fuerzas alemanas será pasado por las armas. Todo soldado alemán herido o asesinado será vengado cien veces. Ordeno el toque de queda desde la 20 horas a las 6. Rige el estado de sitio”.

En el mismo momento en que Schöll presentó su directiva, aquel 12 de Septiembre ya se aplicó con los primeros 8 rehenes elegidos al azar, todos prisioneros militares que participaron en la defensa de Castel de’ll Ovo, los cuales fueron fusilados frente a los muros del Palacio del Almirantazgo en la Calle Césare Cónsole. Por la tarde la represión no se frenó porque los soldados realizaron una redada entrando en los bajos de las casas, algunos palacios y en los negocios tras romper los cierres, una vez robaron todo lo que pudieron, capturaron a más tropas italianas que se habían hecho pasar por civiles italianos vestidos de paisano. A punta de fusil se llevaron a aquellos soldados hacia la Avenida Rettifilo donde mataron con una ráfaga de metralleta a uno de ellos que no podía caminar porque estaba herido. Durante toda la tarde marcharon hasta que los hicieron descansar en la ciudad de Teverola junto a la comarca de Aversa. Cuando despertaron al dia siguiente, 13 de Septiembre, descubrieron que los habían traído para asistir a una lección ejemplar en la que se fusilaron 14 carabineros (Carabinieri) que habían presentado resistencia el dia anterior en el Palacio de la Telefónica.

Actos como los del Palacio del Almirantazgo y Teverola pusieron en contra a la población civil que poco a poco empezó a buscar una solución armada a la presencia alemana allí.

Plan de los Aliados

Coincidiendo con el fin de la Batalla de Salerno, el VIII Ejército Británico inició un profundo avance en tierras italianas haciéndose con la ciudad de Potenza y contactando en la carretera que iba a Salerno con las fuerzas norteamericanas del VI Cuerpo Estadounidense que por aquel entonces se desplegaba junto al Río Sele. Enlazados el VIII Ejército Británico con el V Ejército Estadounidense, el plan del general Dwith Eisenhower de marchar contra Nápoles podía ponerse en marcha. Por un lado el V Ejército Norteamericano avanzaría hasta la misma Nápoles capital y el VIII Ejército Británico despejaría la comarca italiana de alrededor.

Complicada era la ubicación en aquel momento de los Aliados. El V Ejército Estadounidense avanzaba desde Salerno compuesto por el X Cuerpo Británico que incluía las 46ª y 56ª Divisiones de Infantería; además de VI Cuerpo Estadounidense con las 3ª, 34ª, 36ª y 45ª Divisiones de Infantería, la 7ª División Blindada y la 82ª División Aerotransportada. Desde el sur de la bota italiana, concretamente en Foggia, se encontraba el VIII Ejército del mariscal Bernard Montgomery avanzado a toda prisa con el XIII Cuerpo Británico que incluía la 1ª División Aerotransportada y la 5ª División de Infantería, más la 1ª División del Canadá, la 2ª División de Nueva Zelanda y la 8ª División de la India.

Ejército Aliado (General Dwith Eisenhower): VIII Ejército Británico (General Bernard Montgomery) ·XIII Cuerpo Británico (General Miles Dempsey) -5ª División de Infantería (Gerard Bucknall) -1ª División Aerotransportada (General George Hopkinson) -1ª División Canadiense (General Guy Simonds) -2ª División Neozelandesa (General Bernard Freyberg) -8ª División India (General Dudley Russell) V Ejército Estadonidense (General Mark Clark) ·X Cuerpo Británico (General Richard McCreery) -46ª División de Infantería (General John Hawkesworth) -56ª División de Infantería (General Douglas Graham) ·VI Cuerpo Estadounidense (General Ernest Dawley) -3ª División de Infantería (General Lucien Truscott) -34ª División de Infantería (General Charles Ryder) -36ª División de Infantería (General Fred Walker) -45ª División de Infantería (General Troy Houston Middleton) -7ª División Blindada (General George Erskine) -82ª División Aerotransportada (General Matthew Bunker Ridway)

Plan de Alemania

Heinrich Vietinghoff, general del X Ejército Alemán, se encontraba efectuando una retirada ordenada a través de Nápoles hacia el Paso del Río Volturno tras la Batalla de Salerno. Desde Roma el mariscal Albrecht Kesselring del Grupo de Ejércitos C, encargado de la situación en Italia, no tenía intención de poner las cosas fácil a los Aliados en Nápoles, sabía que cuanto más tiempo les retuvieran en esa gran área más sencillo sería reorganizarse en el Volturno y ganar más tiempo para equiparse y contraatacar.

Mientras los norteamericanos y británicos se entretenían abasteciéndose en Salerno e Italia del Sur, los generales Vietinghoff y Kesselring preparaban los frentes de combates. El X Ejército Alemán desplegaba al LXXXVI Cuerpo con la 1ª División Paracaidista, la 26ª División Panzer y la 29ª División Panzergrandier; mientras que el más potente XIV Cuerpo Panzer disponía de la División Hermann Goering, la 15ª División Panzergrenadier y la 16ª División Panzer. Las líneas alemanas que estaban siendo fortificadas convergían desde el Mar Adriático al Mar Mediterráneo. El primer cinturón se situaba en el Paso del Río Volturno a unos 40 kilómetros de Nápoles cubriendo el flanco occidental; el segundo cinturón pasaba por Biferno cubriendo el flanco oriental. Protegiendo la misma ciudad de Nápoles con su guarnición de 8.000 hombres estaba el comandante Walter Schöll.

Grupo de Ejércitos C (Mariscal Albrecht Kesselring): X Ejército Alemán (General Heinrich Vietinghoff) ·LXXVI Cuerpo Panzer Alemán (General Traugott Herr) -1ª División Paracaidista (General Richard Heidrich) -26ª División Panzer (General Smilo Freiherr Von Lüttwitz) -29ª División Panzergrenadier (General Walter Fries) ·XIV Cuerpo Panzer Alemán (General Hermann Balck) -División Hermann Goering (General Paul Conrath) -15ª División Panzergrenadier (General Eberhard Rodt) -16ª División Panzer (General Rudolf Sieckenius) ·Guarnición de Nápoles (Comandante Walter Schöll)

Ofensiva

Nada más terminar el enfrentamiento de Salerno, al día siguiente, el 21 de Septiembre, el V Ejército Estadounidense comenzaba la ofensiva contra el puerto de Nápoles. El ataque lo encabezaron la 3ª y 45ª Divisiones Estadounidenses, pero nada más salir de las playas de Salerno y empezar a avanzar al interior se encontraron con que el terreno se encontraba muy accidentado, de hecho era el típico paisaje mediterráneo que ofrecía unos caminos abruptos, ríos caudalosos, valles secos y vados difíciles de cruzar junto a colinas y grandes extensiones de arboledas que imposibilitaban muchos movimientos. En cuanto los americanos se internaron por aquella geografía mediterránea extraña para ellos, los alemanes bien camuflados en la naturaleza los recibieron a balazos, logrando frenar en todos los sectores la ofensiva enemiga.

Un dia después de la ofensiva, el 22 de Septiembre, los estadounidenses apenas habían realizado progresos. Los alemanes mientras tanto en la retaguardia no perdían tiempo porque volaban puentes y colocaban minas. La lluvia torrencial que cayó aquel día seguida por un intenso frío y un fangoso barrizal que inundó los caminos, dejó de nuevo empantanados a los americanos.

Dos paracaidistas ingleses ocultos entre la vegetación mediterránea con una ametralladora con lanzagranadas incorporado cerca del camino a Nápoles.

El 23 de Septiembre el X Cuerpo Británico inició su particular ofensiva para unirse a los norteamericanos. El avance se realizó desde dos puntas que partían de Salerno y Vietri, pero instantáneamente los ingleses fueron rechazados por simples unidades alemanas muy reducidas que defendieron bien el terreno. La geografía se había convertido en el principal obstáculo de los Aliados.

Por ningún sector los anglo-americanos pudieron avanzar en los días siguientes. Sin embargo, aquella brecha imposible de abrir desde fuera, sería abierta desde dentro por la propia población napolitana, suceso que sería conocido como la Insurrección de “los Cuatro Días de Nápoles”.

“Cuatro Días de Nápoles”

Dentro de Nápoles el 27 de Septiembre Scöll cursó una nueva orden para el reclutamiento de trabajadores forzosos que debían enviar a Alemania, apróximadamente gran parte de la población masculina. Las calles fueron bloqueadas y los accesos a la ciudad cerrados. Todos los hombres, ya fuesen jóvenes o ancianos, empezaron a ser cargados en camiones. Ante este negro destino que nadie deseaba, la única opción para evadirse que le quedaba a la población de Nápoles era el levantamiento armado.

Inesperadamente el 28 de Septiembre de 1943, la población napolitana ante una ola de violencia espontánea se lanzó a las calles contra los alemanes, estuviese o no armada. Hombres, mujeres, niños, ancianos, pobres y ricos, equipados con pistolas, escopetas, viejos fusiles, cuchillos, cócteles Molotov y bombas caseras, se abalanzaron contra los germanos que sorprendidos no supieron cómo reaccionar. Las primeras víctimas mortales fueron dos motoristas alemanes asaltados en la Vía Belvedero. Acto seguido, estallaron enfrentamientos en la Plaza Vanvitelli, Vía Cimarosa y Vía Acarlatti, todas en un barrio llamado Vomero, aunque rápidamente la insurrección se contagió a otras zonas en el centro y la periferia. En el aeropuerto de Capodichino donde los alemanes ejecutaron como represalia a tres pilotos italianos que se habían rendido, 20 insurrectos italianos llenos de rabia por sus compatriotas muertos atacaron a aquellos germanos aniquilándoles a todos y asegurando las instalaciones. Quizá fueron aquellos tres aviadores asesinados, que paseados en féretros por toda la ciudad a la vista de la gente alimentaron un odio indescriptible en todos los napolitanos que se convirtió en una ira descontrolada.

Gracias a la Insurrección Napolitana que distrajo importantes fuerzas alemanas del frente para sofocarla, aquel 28 de Septiembre los Aliados por fin pudieron abrir brecha en el cinturón defensivo alemán y lanzarse en carrera hacia Napóles.

Milicianos, civiles armados y desertores del Ejército Italiano todavía con sus uniformes se unen a la “Insurrección de los Cuatro Días de Nápoles”.

Durante los días siguientes los soldados alemanes en Nápoles estaban luchando prácticamente contra toda la población civil. En todos los barrios se peleaba con saña, ya fuese en el Vomero, Soccavo o Chiaiano. Apróximadamente había unos 30.000 insurrectos. En el distrito de Pigna unos civiles armados dirigidos por el antes teniente Giovanni Abbate, frenaron a una columna acorazada enemiga matando 12 alemanes y destruyendo dos vehículos blindados, un coche militar y una motocicleta. Hasta los niños combatían, como por ejemplo Gennaro Capuozzo de 12 años que desde la posición de una ametralladora lanzó bombas de mano contra los alemanes hasta que cayó muerto por las balas, siéndole concedida la Medalla de Oro a título póstumo después de la guerra.

Una de las mayores redadas efectuadas durante la Insurrección Napolitana ocurrió el 29 de Septiembre cuando 200 alemanes con camiones y motos entraron en las viviendas, negocios y palacios. La gente se resistió y para amedrentar a los civiles se tuvo que fusilar a 6 rehenes y encerrar a otros 47 en el Estadio de Vomero. A partir de ese momento se convirtió en prioridad para los sublevados liberar a los capturados. El 30 de Septiembre una oleada de civiles dirigidos por el capitán Vicenzo Stimolo asaltaron el Estadio de Vomero escalando por los techos y tomando los campos de deporte. Al verse inferiores en número los alemanes se ocultaron dentro del mismo Estadio de Vomero y en el Palacio de Bomberos. Los civiles italianos se hicieron con una ametralladora robada a sus enemigos y dispararon a quemarropa contra ellos. Asustados los alemanes no tardaron en mostrar bandera blanca. El capitán Stimolo les prometió que si liberaban a los rehenes y abandonaban Nápoles nadie les molestaría en su retirada y se respetaría su vida. Ambos bandos aceptaron las condiciones, siendo los 47 rehenes liberados y retirándose los alemanes sin más incidentes a través de la Vía Roma con pañuelos blancos en los coches. Nápoles había sido reconquistada por sus ciudadanos.

Aunque los alemanes se marcharon de Nápoles, como venganza varios cañones emplazados en las montañas de alrededor abrieron fuego contra la ciudad provocando daños en los barrios de Avvocata, Matardei, Stella, Piazza Mazzini, Piazza Dante, Vía Pessina, Vía Imbriano y el Museo Napolitano.

Finalmente el 1 de Octubre de 1944, los paracaidistas de la 82ª División Aerotransportada de Estados Unidos, entraron en Nápoles por la Piazza Municipio y el Palazzo Reale para desembocar en el distrito de Toledo donde la población italiana los recibió jubilosamente.

Consecuencias después…

Tener Nápoles para los Aliados no significaba que la batalla hubiese terminado, todavía quedaba la conquista de toda la provincia napolitana, aventura bélica destinada al VIII Ejército Británico. Sin embargo aquella la insurrección de la capital había permitido que los alemanes no tuvieran tiempo de preparar la defensa del resto de la región napolitana, lo que favoreció una más o menos sencilla campaña para las tropas británicas y canadienses.

El 2 de Octubre la 1ª División Canadiense chocó contra los alemanes cerca de la ciudad de Vinchiaturo. Aquel movimiento canadiense distrajo a los alemanes porque enviaron fuerzas allí sin cuidar de otras áreas por las que pasaron las tropas de Montgomery con facilidad. Mientras la 1ª División Canadiense se enfrentaba a unidades de la 1ª División Paracaidista Alemana, la 78ª División Británica cortó la carretera de Termoli en la costa. Cuando la 78ª División tuvo en sus manos la carretera, avanzó hasta la ciudad de Termoli donde inició un duro combate en el que no pudieron progresar. De hecho, para tomar Termoli un grupo de comandos desembarcó desde barcazas en el flanco derecho de la ciudad la noche del 2 al 3 de Octubre, reduciendo a los alemanes y capturando a la guarnición.

Por la mañana del 3 de Octubre, Vietinghoff ordenó un contraataque contra Termoli empleando a la 16ª División Panzer. Las tropas de Vietinghoff entraron en Termoli combatiendo, lucha que también se prolongó hasta el 4 de Octubre sin un claro vencedor. La lucha como en Nápoles se sucedió casa por casa y entre las calles, los soldados alemanes y británicos iniciaron una guerra callejera en la que no avanzarían ni unos ni otros. Numerosos italianos también participaron atacando por la espalda a los alemanes queriendo imitar los “4 Días de Nápoles”

Mientras el VIII Ejército avanzaba por las tierras Nápoles en dirección al Río Biferno, el V Ejército Estadounidense en Nápoles se esmeraba dentro de lo posible para reparar el puerto y las instalaciones afectadas durante la insurrección. Por si fuera poco el mal estado también de los muelles en Salerno, hacia imposible el desembarcar suministros y fuerzas de refresco. A causa de este problema, hubo de suspenderse el avance de los americanos porque les llegaban diariamente unas 3.500 toneladas de suministros, de las más de 8.000 que a diario se necesitaban. Tampoco en nada ayudaron los intensos bombardeos de la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe) sobre Nápoles, que retrasaban continuamente las labores de reparación.

Un soldado candiense prepara una granada en la mano para tomar una casa de la ciudad de Vinchiaturo mientras sus otros dos compañeros miran impacientes.

Todavía el 7 de Octubre los combates en Termoli continuaban entre la 78ª División Británica y la 16ª División Panzer. Pero gracias a que llegaron refuerzos desde el mar desembarcados con barcazas en la ciudad, los alemanes amedrentados por el factor sorpresa fueron retrocediendo. Vietinghoff comprendiendo lo difícil de la situación, autorizó la retirada de Termoli que para la tarde cayó definitivamente en manos británicas.

Muy castigada por las bombas de los aviones alemanes se despertó Nápoles aquel 7 de Octubre. Aunque ni los tropas americanas ni la población civil apenas sufrió bajas, lo que no sabían es que muchas de las bombas lanzadas eran de duración retardada con temporizador. En la oficina de correos, al mediodía, mientras unos norteamericanos llevaban a cabo trabajos de reparaciones, estalló una de esas bombas provocando una gran matanza por culpa del fuego y la metralla. En el trágico incidente perecieron 35 soldados estadounidenses y 30 civiles italianos.

Entre el 8 y 9 de Octubre los trabajos de defensa de Vietinghoff tras el Río Volturno estaban siendo finalizados. Hasta ese momento había conseguido relentizar con éxito el avance enemigo. Pero lejos de allí los Aliados seguían recibiendo refuerzos. Al VIII Ejército Británico se la unió la 8ª División India, mientras a Tarento llegaba la 2ª División Neozelandesa. Simultánamente finalizaron los trabajos de reparación en los muelles de Salerno y Nápoles, donde los Aliados pudieron recibir más soldados, sumando las 200.000 tropas en Italia, además de 35.000 vehículos más con montones de toneladas de suministros.

Oficialmente el 11 de Octubre de 1944 los Aliados ya eran dueños de toda la región de Nápoles cuando unidades del VIII Ejército Británico conquistaron Vinchiaturo y aseguraron las orillas del Río Biferno en la zona costera. Al mismo tiempo el V Ejército Estadounidense hacía lo mismo con la orilla meridional del Río Volturno. Pero todavía se contabilizarían las úlltimas bajas de la batalla por Nápoles cuando 18 soldados estadounidenses murieron accidentalmente en la ciudad por la explosión de una bomba con temporizador.

La conquista de Nápoles había finalizado con éxito, aunque la alegría por el triunfo les duró poco. A continuación estaba el Río Volturno y lo que era peor, Montecassino. Sería a partir de ese punto cuando empezase la verdadera batalla por Italia.

Bibliografía:

Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. “Los Cuatro Días de Nápoles”, S.A.R.P.E. (1978), p.1.179-1.182

Winston Churchill, La II Guerra Mundial Volumen 2. El triunfo y la tragedia. “III La invasión de Italia”, Planeta Deagostini (1959), p.279

http://www.panzertruppen.org/ww2/1943/cassino.html

http://en.wikipedia.org/wiki/Volturno_Line

Tomado de: -http://www.eurasia1945.com/batallas/contienda/insurreccion-de-los-cuatro-dias-de-napoles/

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