Ecología para legos: El ciclo geológico

Es la formación y el desplazamiento del material que constituye la superficie terrestre

Es importante conocer que la atmósfera es uno de los componentes del geosistema denominado tierra. La atmósfera es la envoltura gaseosa que rodea a la Tierra. Comenzó a formarse hace unos 4600 millones de años con el nacimiento de la Tierra. La mayor parte de la atmósfera primitiva se perdería en el espacio, pero nuevos gases y vapor de agua se fueron liberando de las rocas que forman nuestro planeta. Este geosistema esta compuesto por el subsistema litosfera, que es la tierra sólida, y la hidrosfera, la zona de agua contenida en las cuencas oceánicas y la atmósfera.

A lo largo de la historia de la Tierra, la corteza ha estado sometida a transformaciones continuas, consecuencia de la acción de los agentes geológicos, tanto internos como externos, que son los elementos que con su actividad producen cambios en el relieve terrestre. Estos ciclos tienen larga duración, el más sencillo de los eventos se mide en millones de años.

Los procesos geológicos internos tienen su principal origen en el calor interno del planeta, considerándose constructivos, al ser los responsables de la formación del relieve. La manifestación de los agentes internos se realiza en forma de movimientos lentos (orogénicos) o bruscos (seísmos y volcanes), que asimismo darán origen a la formación de nuevos minerales y rocas.

Los procesos geológicos externos se deben a la actuación de los agentes externos (atmósfera, agua, viento), teniendo su origen en el calentamiento provocado por la radiación solar y en la fuerza de la gravedad.

El ciclo geológico integra ambos procesos, que se realizan de forma ininterrumpida y simultánea, en tres fases:

Orogénesis o formación de nuevas cadena montañosas.

Gliptogénesis, que es la destrucción del relieve, debida a los agentes externos.

Litogénesis, que es la formación de nuevos materiales a partir de los ya existentes (rocas sedimentarias) y de otros que se incorporan desde el interior (rocas magmáticas y metamórficas).

 La teoría de la deriva continental

Se llama así al fenómeno por el cual las placas que sustentan los continentes se desplazan a lo largo de millones de años de la historia geológica de la Tierra.

Este movimiento se debe a que continuamente sale material del manto por debajo de la corteza oceánica y se crea una fuerza que empuja las zonas ocupadas por los continentes (las placas continentales) y, en consecuencia, les hace cambiar de posición.

Alfred Wegener hacia 1920 sugirió que, durante la mayor parte de la historia de nuestro planeta, un supercontinente Pangaea constituyo la única masa terrestre con un océano único – Panthalassa. La teoría de la deriva continental sugiere: por razones que aún se desconocen, que hace cerca de 200 millones de años se inició la división de Panthalassa en dos continentes: Laurasia (el continente septentrional) y Gondwana (el continente meridional). Después en Gondwana y Laurasia aparecieron nuevas grietas y con el tiempo dieron origen a los continentes como existen en la actualidad. El ciclo geológico continúa aun en nuestros días. Las placas tectónicas se mueven constantemente y constantemente emergen materiales desde el núcleo de la tierra a través de las grietas oceánicas.

Otro tema de interés es el de la dispersión del fondo del mar. Esto tiene que ver con la formación de nueva corteza marina y al sistema de cordilleras en medio del océano. Estos fenómenos están siendo estudiados y hay varias teorías al respecto.

La teutónica de placas tiene que ver con los movimientos superficiales laterales de la tierra. La teoría da una explicación a las placas tectónicas que forman la superficie de la Tierra y a los desplazamientos que se observan entre ellas en su movimiento sobre el manto terrestre fluido, sus direcciones e interacciones. También explica la formación de las cadenas montañosas (orogénesis). Asimismo, da una explicación satisfactoria de por qué los terremotos y los volcanes se concentran en regiones concretas del planeta (como el cinturón de fuego del Pacífico) o de por qué las grandes fosas submarinas están junto a islas y continentes y no en el centro del océano.

Las placas tectónicas se desplazan unas respecto a otras con velocidades de 2,5 cm/año lo que es, aproximadamente, la velocidad con que crecen las uñas de las manos. Dado que se desplazan sobre la superficie finita de la Tierra, las placas interaccionan unas con otras a lo largo de sus fronteras o límites provocando intensas deformaciones en la corteza y litosfera de la Tierra, lo que ha dado lugar a la formación de grandes cadenas montañosas (verbigracia los Andes y Alpes) y grandes sistemas de fallas asociadas con éstas (por ejemplo, el sistema de fallas de San Andrés). El contacto por fricción entre los bordes de las placas es responsable de la mayor parte de los terremotos. Otros fenómenos asociados son la creación de volcanes (especialmente notorios en el cinturón de fuego del océano Pacífico) y las fosas oceánicas. (1)

(1)Wikipedia

ITP

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