Ecología para legos: El contaminante final es el calor

Las fuentes de energía son elaboraciones naturales más o menos complejas de las que el ser humano puede extraer energía para realizar un determinado trabajo u obtener alguna utilidad. Por ejemplo el viento, el agua, el sol, entre otras. En las décadas precedentes, se ha desarrollado la energía nuclear sustituyendo buena cantidad de petróleo y carbón. Pero somos testigo de lo ocurrido en Japón y la emergencia nuclear en la planta de Fukushima. Igual a los peligros expuestos por el accidente en la planta nuclear de chernóbil, en Ucrania, el 26 de abril de 1986.

Así que mientras la demanda de energía en los países industrializados tiende a duplicarse en las próximas décadas y a triplicarse en los llamados países emergentes, el punto central se enfoca en dos preguntas:

¿Qué remplazará a los combustibles fósiles? Esta pregunta mantiene muy activo a los científicos ya que a la par de intentar reducir el consumo de combustibles fósiles, muchos países, por ejemplo Europa, tienen políticas en función de no construir nuevas plantas de energía nuclear y desmantelar las existente.

Pero la segunda pregunta que asalta a los investigadores es sumamente alarmante: independientemente de la energía que se utilice, el crecimiento de la producción y consumo de energía en el mundo termina, finalmente, como calor. Recordemos la segunda ley de la termodinámica. El tema de la disipación del calor hacia el cual –finalmente- toda energía se degrada, es la gran preocupación. ¿Qué hacer?

El tema es complejo. En la sección de los ciclos ecológicos veremos como se comportan algunos de ellos y observaremos como actúa el CO2 en el equilibrio del calor. Pero a esta altura de nuestro blog, lo importante es anotar que siendo el contaminante final el calor, si como resultado de la actividad humana la cantidad que se disipa en la atmósfera alcanzase un valor igual al 1% de la radiación solar, se presentará un problema desastroso con el cambio climático que, según se desprende de las noticias que observamos, ya se hace presente.
Las interrogantes que plantea la segunda ley de la termodinámica (La tendencia hacia el desorden) se instituyen como una limitante en el futuro de la velocidad de consumo energético general y, por ende, del desarrollo de la sociedad humana.

ITP

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