Grupo literario La Poesía Sorprendida

Franklin Mieses Burgos

El grupo literario dominicano que se nuclea a través de la revista La Poesía Sorprendida, procede de la corriente que en Europa se da a conocer como surrealismo por los años 20. El primer número de la revista salió en octubre de 1943 y el último en mayo de 1947; se publicaron 16 cuadernos y algunas plaquetas y hojas sueltas, que en su totalidad dejan una rica experiencia renovadora en la poesía nacional.
Sus postulados, manifiestos y textos, tanto narrativas como poéticos, son publicados en los diversos números de la revista, Allí, se divulga la conciencia (que es también premisa) del hombre universal, o decir, una pluralidad dimensional de la corrientes estéticas y literarias que se reivindican conceptualmente en pos de un arte internacional.
Nunca hasta entonces -afirma Fernández Spencer- la poesía dominicana había tenido un contacto tan directo y enriquecedor con la poesía inglesa, francesa, norteamericana y española… Goethe y Shakespeare son frecuentados con el mismo fervor que James Joyce o Edith Sitwell. Alberti, Aleixandre y Unamuno son conocidos y estudiados con atención.
Entre sus miembros fundadores, se encuentra el poeta chileno Alberto Baeza Flores, que ha sido figura clave y animador del grupo, tal como lo señala Stefan Baciu. Del mismo cenáculo intelectual participaron: Freddy Gatón Arce, Franklin Mieses Burgos, Aída Cartagena, Mariano Lebron Saviñon y Gilberto Hernández Ortega. El número 7 de la revista está casi por entero dedicado a la poesía surrealista. Allí aparecen textos de Robert Desnos, Paul Eluard y René Crevel, entre otros. Asimismo, algunos nombres de La Mandrágora, como Jorge Cáceres. En una carta que Baeza Flores le envía a Stefan Baciu, en febrero de 1971, le relata lo siguiente: «Yo llevé a la República Dominicana desde Cuba unos números de La Revolution Surréaliste, que Neruda adquirió en París, dio en Santiago de Chile a Jorge Cáceres y éste me regaló a mí y yo llevé a La Habana en 1939 y luego a la capital dominicana. También llevé Minotaure y de allí fuimos traduciendo».
De cualquier manera, La Poesía Sorprendida no dio lugar a un movimiento de poesía surrealista en Santo Domingo; lo que al parecer se relaciona con su divulgación durante los años en que la dictadura de Trujillo afectaba duramente la libertad intelectual de los escritores dominicanos. Porque un hecho en el que coinciden los estudiosos (más allá de la expectativa estética) es la decidida actitud antidictatorial de este grupo.
La figura sobresaliente del grupo es Franklin Mieses Burgos. Un poeta de rigurosa técnica y de un lirismo original que suele centrarse en la existencia del hombre. Freddy Gatón Arce, es otro de los exponentes importantes del grupo, que se interesa en la escritura automática, tal como se observa en su libro Muerte en blanco.
En el número 6 de la revista (marzo de 1944) aparece una nota del pintor y poeta español Eugenio Fernández Granell, “Ciclón doméstico” quien también actuó en la República Dominicana en la difusión del surrealismo.
En relación con otros movimientos vanguardistas de la isla (vedrinismo, postumismo), el papel de La Poesía Sorprendida se manifestó más bien como una antítesis de la que habrán de sacar provecho la generaciones del sesenta hasta las más recientes.
Referencia: Manuel Ruano. Diccionario Enciclopédico de las Letras de América Latina

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