República Dominicana y Haití: La Imagen de Enemigo

Para los días de la huelga general planteada por tiempo indefinido por la Oposición al gobierno del Presidente Hugo Chávez en Venezuela, que paralizó el país desde el mes de noviembre del 2002 hasta el mes de Febrero del 2003, sucedió un hecho muy interesante. En una de las principales autopistas de Caracas, trancadas por la oposición, se acercó un grupo de manifestantes a favor del gobierno. Esta vez en lugar de agredirse, se les ocurrió la idea de hacer un partido de fútbol en plena autopista. Oficialistas contra oposición.

Fue la noticia del día. La manifestación se terminó, el partido concluyó y cada cual se fue para su casa. Definitivamente la realidad supera la fantasía.

Mientras llegaba a la ciudad y veía ese cuadro, estaba pensando en esa imagen de la gente abriendo y respetando el espacio para hacer la cancha de fútbol en plena autopista y los dos bandos jugando en un ambiente de sana confrontación. Compitiendo con reglas claras y respeto mutuo. Por unas horas se estaba logrando de manera espontánea, entre los seguidores de dos corrientes políticas, lo que la Mesa de Negociación y Acuerdo organizada por el Centro Carter y la OEA, proponía a los líderes de ambas corrientes para generar acuerdos puntuales respecto al Referendo Revocatorio, y todo ello ocurría, en forma espontánea, en las calles de Caracas.

Pero sabemos que una imagen puede cambiar el curso de la historia, incluyendo los peores conflictos mundiales. Pero los conflictos en general y la violencia en particular, están sustentados en una imagen sostenida con una lógica irracional, la Imagen del Enemigo.

La conceptualización de Imagen de Enemigo viene de investigadores de las ciencias sociales y cognoscitivas, de la neurociencias y la biología del conocimiento e incluso en las investigaciones del físico Werner Heisenberg (1920) cuando llega a la conclusión, desde las ciencias exactas, que no existe unidad básica en la materia que pueda ser observada con independencia de quienes efectúan la observación. Por su parte, Thomas Kuhn en La Estructura de las Revoluciones Científicas (1969) expresa que los hechos no existen en sí mismos sino que son producto de procesos de consensos sociales.

Francisco Varela y el Instituto de Neurociencia de París han estudiado la biología de la cognición y sus descubrimientos nos llevan a entender que sólo podemos ver aquello de lo que hablamos… el lenguaje es como otro juego de ojos y manos para el sistema nervioso a través del cual coordinamos nuestras acciones con los demás. Existimos en el lenguaje. Gracias a este y a las acciones repetidas creamos significados comunes… vamos construyendo el mundo en la medida que transitamos por él.

Los doctores José Silié Ruiz, Huberto Bogaert García y otros destacados intelectuales han escrito sobre esto y temas vinculados. Hay mucha investigación científica al respecto, incluyendo aquella relacionada con los programas de Diálogo y Negociación del MIT y Harvard, lo cual expongo en mi libro Verdad y Reconciliación. Reflexiones para un Nuevo Contrato Social. Vemos aquí como la imagen de enemigo diseña y construye el devenir de una colectividad.

El lenguaje no solo describe el mundo, sino que con el lenguaje creamos el mundo, afirma Varela.

La relación entre nuestro país y Haití está cimentada, a nivel de inconsciente colectivo, en una imagen de enemigo que viene desde nuestro origen como nación. No hemos sido capaces de establecer un nuevo relato, una narrativa nueva para crear una relación de naciones libres e independientes con capacidad de compartir un mismo territorio y operar como socios y aliados en temas tan importantes que van desde el comercio hasta la ecología.

Carecemos, en nuestras relaciones con Haití, de políticas claras de migración, salud pública, comercio, medioambiente. Debemos trabajar con los sentimientos, las creencias, la cultura, la educación y la visión que tenemos de nosotros mismos, de nuestros vecinos, y con la visión que ellos tienen de sí mismos y de lo dominicano.

La situación es urgente, seria. El verdadero patriotismo no consiste en revivir enemistades. Ni mucho menos vernos en posición de víctimas y victimarios de un proceso interminable de malquerencias, malos entendidos y querellas. Estamos convocados a la responsabilidad de convivir como dos naciones independientes pisando el territorio de una misma isla. Se trata de construir las bases de una relación dominico haitiana de convivencia, de respeto mutuo, de reglas claras y de ganancia mutua. Donde la cooperación en múltiples temas y procesos nos convierta en socios y aliados, y donde la independencia se profundice, no sobre la base de la imagen de enemigos, sino sobre la base de nuestras soberanías nacionales, nuestras dignidades nacionales, en nuestras autodeterminaciones como pueblos para decidir nuestros destinos, sin imposiciones externas, sino en base a nuestros proyectos naciones.

Hagamos lo que nunca se ha hecho. Nos conviene.

-http://www.diariolibre.com/opinion/2013/06/19/i388992_republica-dominicana-haiti-imagen-enemigo.html

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