Gatos, entre el misticismo y el misterio / Juanca Romero Hasmen

Cuenta la leyenda que en el Arca Noé, los ratones aparecían a miles y se multiplicaban de forma descontrolada, hasta el punto de verse en peligro las provisiones, por lo que Noé pidió ayuda del Señor, quien le dijo que debía acariciar tres veces la cabeza del león. Noé hizo lo que Dios le dijo y al cabo de unos pocos segundos el león estornudó, apareciendo de sus fosas nasales una pareja de gatos que restablecieron de inmediato el equilibrio en la embarcación.

¿Quién no tiene o ha tenido en casa, un animal de compañía?

Desde que los tiempos son tiempos, el ser humano de todas las culturas se ha acompañado de alguna especie animal, no solo para su crianza o explotación, sino que principalmente por cuestiones de afecto, ha seleccionado al animal que le hará compañía a él y a sus congéneres más próximos, generalmente en el mismo núcleo familiar. El estrellato en la sub-categoría de mascotas, está compartido entre los felinos gatos y los cánidos perros, aunque este estatus no siempre ha sido así. A lo largo de los siglos, tanto unos como otros han vivido grandes vicisitudes y también momentos de gloria suprema. Pero centremos estas líneas en los gatos, y adentrémonos en algunos pasajes de la Historia para conocer un algo más la trayectoria vital de estos animales.

Los gatos, esos independientes animales que por su propia naturaleza son cazadores y solitarios, tienden a ver a los seres humanos como compañeros de su jauría, con lo que tampoco ven al hombre como presa. El gato es un animal que ha estado junto al hombre en la mayor parte de las civilizaciones; podemos destacar por ejemplo, el antiguo Egipto, época en la que fue considerado como animal sagrado, siendo venerado e incluso embalsamado tras su misma muerte. Bastet o Bast, era la diosa encargada de proteger el hogar y simbolizaba la alegría de vivir, una deidad dedicada a la armonía y la felicidad. Se representaba con la forma de gato doméstico o como una mujer con cabeza de gato, acompañada de un sistro -instrumento musical con forma de herradura, que lleva adosado unos pequeños platillos metálicos insertados a través de unas finas varillas, que se hacía sonar simplemente agitándolo-. Como curiosidad, aportar que los egipcios inoculaban a los gatos algunas gotas de su propia sangre para protegerlos de las enfermedades, plagas y cualquier mal espíritu. En esos tiempos estaba prohibido matarlos, y si alguien se atrevía y era descubierto, era condenado a pagar con su propia vida. Otra curiosidad es la que apunta a que los egipcios, cuando se moría uno de sus gatos, se afeitaban las cejas en señal de duelo. En 1890, durante unas excavaciones, fueron halladas en la ciudad de Bubastis, enormes necrópolis con más de 300.000 momias de gatos.

Fueron los griegos los que tras robar una pareja de gatos a los egipcios -a pesar de su negativa- comenzaron su crianza e iniciaron la expansión de la raza por toda Europa. Las culturas musulmanas también mostraron a lo largo de los siglos su especial cariño y aprecio por los gatos, debido a que el mismísimo Mahoma les prometió a estos animales un puesto en el paraíso. En la tradición Celta, se creía que los ojos de los gatos representaban las puertas que conducían hacia el reino de las hadas. En la Galia, la matanza de uno de ellos, era castigada con el pago de una oveja o cordero, o con el equivalente a la cantidad de trigo necesaria para cubrir completamente el cadáver del felino suspendido por la cola y con su hocico rozando el suelo. Pero no todo en la vida histórica de los gatos ha sido escrito en clave positiva; la imagen de estos pequeños felinos ha estado asociada al mundo oscuro, al lado del mal, relacionándose especialmente con la brujería. Se dice que los gatos eran files compañeros de las hechiceras y brujas, teniendo estas últimas, la capacidad de convertirse en uno de ellos -generalmente negro- para asaltar a los incautos en los solitarios caminos, e incluso introducirse en sus casas y causarles maleficios. Las brujas tenían como fieles escuderos a los gatos, a quienes utilizaban como mensajeros.

EDAD MEDIA

Fue en la Edad Media (a mediados del Siglo XIII) cuando nace la creencia de considerar a los gatos de color negro como portadores de la mala suerte, ya que eran considerados cómplices o mayordomos de las brujas. Y fue así como en esa época comenzó una terrible persecución contra ellos, sacrificándose cientos de miles bajo la acusación de simbolizar al diablo y ser brujas transformadas. Fue tan brutal el aniquilamiento, que cuando la peste negra azotó a Europa en el siglo XIV, causando más de veinticinco millones de víctimas mortales, apenas quedaban gatos que lucharan contra las ratas, propagadoras de la mortífera enfermedad. ¿Si no se hubiera exterminado a los gatos durante las décadas anteriores, se hubiera podido erradicar la peste con más rapidez?, la respuesta sin duda es un rotundo sí.

PAPA CLEMENTE

En esos tiempos incluso el Papa Clemente, en su obsesión por acabar con la Orden Templaria, se atrevió a acusar a los caballeros de la organización, de homosexuales y adoradores del demonio en forma de gato. No fue hasta el siglo XVIII cuando el gato vuelve a recuperar parte de su esplendor anterior, convirtiéndose en el protagonista de bellas pinturas y esculturas. Los armadores de los barcos se hacían con algunos ejemplares felinos para acabar con los ratones a bordo de sus naves. ¿Cuánto hay de verdad o mentira en todas esas historias populares que adoptan como protagonista la imagen del gato?

Conozcamos algunos ejemplos: Cruzarse con un gato negro -como ya hemos dicho- se considera símbolo de mal agüero, pero sin embargo su aparición en un banquete de bodas era señal de matrimonio afortunado. En el juego, se cree que pasar el billete de lotería por el lomo de un gato oscuro, es atrayente de la buena suerte. En muchas localidades rurales del norte peninsular, se creía que tragar pelos de gato negro servía para volverse loco, y si comías algo que previamente hubiera lamido un gato negro, era motivo para enfermar de por vida.

SUPERCHERÍA

Dicen los viejos de estos lugares, que cuando un gato se lame las patas con insistencia y anochece, significa que se acerca visita. Si una mujer joven pisa la cola de un gato aunque no haya sido con intención, pasará hasta un año hasta que se pueda casar. Si vemos a un gato saltar por encima de un ataúd, es señal de que el difunto regresará aparecido para pedir por las cuentas pendientes.

Y no dejemos a un lado la superchería relacionada con lo meteorológico; si un gato se agarra a la ropa de su ama/o, no tardará en llegar tormenta. Si duerme con el lomo hacia arriba, se acercan heladas.

Si se lava el hocico, es aviso de que las lluvias están cerca. Sea como sea, y más allá de las tradiciones, supersticiones e historietas populares, el felino doméstico está viviendo actualmente una etapa tranquila junto al hombre (aunque gentuza criminal siempre habrá capaz de maltratar a un animal).

Y es que bien mirado, el gato es el perfecto compañero de piso, que va a lo suyo y solo viene a buscarte cuando necesita cariño y algo de roce.

diariodeavisos.com

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